El Anillo Verde constituirá un
gran parque lineal, que a su término, tendrá una longitud
de 60,7 kilómetros. El objetivo de esta construcción es
aunar el deporte y el transporte, ya que conectará con los 90
kilómetros de carril bici habilitados hasta el momento con lo
que la ciudad entera estará circunvalada por este Anillo Ciclista.
Un circuito continuo, que conectará con los edificios deportivos
más representativos de la ciudad y cuya finalización supondrá
acabar con unas barreras que han afectado durante muchos años
a la movilidad de los madrileños.
La creación de nuevas zonas verdes en el itinerario
recorrido por el Anillo, con la plantación de más de 5.000
árboles y unos 170.000 arbustos, contribuirá a crear un
ambiente idóneo para la práctica del deporte. Además
para su construcción se utilizarán materiales como el
caucho procedente de neumáticos para las capas de rodadura, o
residuos de poda para el acolchado de zonas ajardinadas. Estas medidas
aportan un doble beneficio medioambiental, puesto que resuelven no sólo
el problema de la eliminación de residuos, sino que evitan que
la tierra se seque, lo que permite un mayor ahorro de agua en el riego.
La primera de las tres fases del proyecto de construcción,
ya ejecutada, cuenta con una longitud de 17,7 kilómetros. En
una segunda fase se construirán otros dos tramos, de una longitud
similar a los anteriores, mientras que para una tercera se reserva el
quinto y último ramal, que también será el de mayor
tamaño, 26 kilómetros.
El anillo verde tendrá pues, 62 kilómetros
de longitud alrededor de Madrid, aunque posteriormente podría
llegar al centro de la capital y conectarse con la red de carriles-bici
de la Comunidad. Madrid dispone de aproximadamente 96 Km. de vías
ciclistas que transcurren tanto por vías urbanas como por zonas
verdes y que, en un futuro próximo, se verán incrementadas
y comunicadas entre sí. Por ellas, los usuarios de bicicleta
como medio de transporte y ocio, podrán moverse por la ciudad
disfrutando de su vehículo favorito